Cine y censura en Chile. Entre lo local y lo transnacional





Cine y censura en Chile. Entre lo local y lo transnacional, 1910-1945*

Cinema and censorship in Chile. Between the local and the transnational, 1910-1945

Fernando Purcell Historiador. Académico del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile. E-mail: fpurcell@uc.cl

RESUMEN

Este trabajo considera el fenómeno de la censura cinematográfica en Chile durante la primera mitad del siglo XX. El argumento central, elaborado a partir de documentación recogida en Chile y los Estados Unidos, es que lejos de ser un fenómeno estrictamente local, la censura cinematográfica chilena se debatió y aplicó a la luz del diálogo y participación de numerosos y variados actores internacionales. Esto fue posible gracias al predominio hegemónico global del cine hollywoodense, lo que facilitó la articulación transnacional de la discusión de la censura cinematográfica en Chile.

Palabras clave: Cine, censura, Chile, Hollywood, historia transnacional.

ABSTRACT

This work considers film censorship in Chile during the first half of the Twentieth Cen-tury The main argument, formulated upon the revision of primary sources in Chile and the United States, is that far from being a local phenomenon, film censorship in Chile was debated and applied based on the participation and dialogues among numerous and diverse people from around the world. This was possible because of the global hegemonic predominance of Hollywood movies, which facilitated the articulation of a transnational discussion over film censorship in Chile.

Keywords: Cinema, censorship, Chile, Hollywood, transnational history.

A pocos años de la popularización de los espectáculos cinematográficos en Chile aparecieron voces críticas clamando la censura de cintas consideradas inmorales o inapropiadas para el público chileno. El episcopado ordenó a los sacerdotes católicos que intentaran evitar la proyección de películas, a menos que pudieran evaluarlas con anticipación. Por su parte, la Liga de Damas Chilenas, creada en 1912, fue la primera organización civil en asumir el papel de tutelaje moral de la sociedad en relación al cine (Vicuña, 2001: 198-210). En una reunión de la organización, Joaquín Walker Martínez condenó las "aberraciones de aquellos biógrafos que día a día se llenan con cabecitas de cuatro o cinco años, cuyos cerebros, antes que por las letras del silabario, excitados son por las escenas de celos y riñas conyugales" (citado en Vicuña, 2001: 210). Los alcaldes de importantes ciudades chilenas también opinaron y censuraron filmes, hasta que en 1921 los parlamentarios chilenos se hicieron cargo del tema y lograron, tras largos, aunque esporádicos debates, imponer la discusión en la agenda y sentar las bases para la primera regulación nacional de censura cinematográfica, en 1925, treinta años después de la invención del cine.

Al no existir, por décadas, un reglamento único de censura, las manifestaciones iniciales fueron disímiles y la sociedad chilena confrontó criterios variopintos en la regulación de las exhibiciones (Jara, 1994: 169-172). Es así como en materia de censura lo local primó por sobre lo nacional, hasta que la masificación del consumo de cine junto con la irrupción y posterior consolidación hegemónica del cine hollywoodense en la década de 1920, establecieron las bases para la formulación de criterios de censura únicos para todo Chile. Esta uniformidad permitió un manejo más efectivo de la censura por parte de Hollywood, justo en el momento en que expandía notoriamente su presencia en el mundo (Thompson, 1985). Con esto, el fenómeno de la censura adquirió ribetes transnacionales, en la medida que trascendieron con creces las discusiones y regulaciones de países como Chile, generando debates, estrategias y adaptaciones de alcance internacional que estuvieron acordes al desarrollo de un fenómeno eminentemente global, como el del cine.

INICIOS DEL DEBATE SOBRE LA CENSURA CINEMATOGRÁFICA

Stefan Rinke (2002) y Bernardo Subercaseaux (2007), además de Carlos Ossandón y Eduardo Santa Cruz (2005), han dado cuenta, con matices y diferentes énfasis, del fenómeno de desarrollo de una cultura de masas en las primeras décadas del siglo XX. Tal como ha señalado Rinke (2002), el cine tuvo un lugar preponderante en este proceso histórico, lo que explica que el biógrafo haya penetrado con fuerza como un tipo de espectáculo masivo, popular e influyente. Esto preocupó a parte de la sociedad chilena por la influencia en el plano moral y su potencial carácter disruptor en términos sociales.

Ya en 1915 aparecieron artículos como el de la revista Chile Cinematográfico en relación a los besos en las películas. Aquí se citaba el caso de una mujer, vocal de la Junta de Censura Cinematográfica de los Estados Unidos que había "calculado exactamente lo que podía durar un beso filmado sin perder su carácter como manifestación amorosa decente". La conclusión era que debía cortarse "todo lo que excedía de 36 segundos de besuqueo filmado"1. Las revistas de cine y espectáculos que proliferaron en las décadas de 1910 y 1920 (Ossandón y Santa Cruz, 2005: 213-245), hicieron eco del debate en torno a la censura y tuvieron especial cuidado en defender a la emergente industria cultural. Esto se hizo evidente en 1918 con películas como Problemas Matrimoniales, Thais y Amores de Broadway, que sufrieron la mano dura de las autoridades municipales y judiciales de Santiago. En un artículo titulado "Mal que va en aumento", La Semana Cinematográfica se refrió a lo ocurrido con la cinta Amores de Broadway, haciendo hincapié en el "mal precedente sentado por la autoridad judicial al secuestrar por pornográfica una película perfectamente moral". Además de las críticas al responsable de la medida, el juez del crimen Rondanelli, se agregaba que la prohibición de películas constituía un mal que comenzaba "a tomar proporciones, y si no se pone atajo a tiempo a estas ligerezas de las autoridades, ellas van a ser un verdadero peligro para el biógrafo"2. Antonio Acevedo Hernández, escribiendo para Mundo Teatral se sumaba a las críticas, agregando meses más tarde que la película "era sencillamente hermosa [pero] fue víctima de la censura ignorante de un inspector cualquiera, enemigo del arte y de la belleza"3. El que la censura estuviera en manos de distintas autoridades municipales facilitaba la aplicación de criterios disímiles, lo que explica la ironía de que hubiese filmes castigados en ciudades como Santiago, mientras que la sociedad de Valparaíso disfrutaba la posibilidad de verlas en salas repletas de público, como ocurrió en 1916 con la primera película chilena censurada, La baraja de la muerte de Salvador Giambastiani4.

Mientras alcaldes, autoridades judiciales y comentaristas de revistas de espectáculos se enfrascaban en disputas por la censura, los parlamentarios se sumaban al debate. En una sesión parlamentaria dedicada al tema, el senador Valdés criticó que hubiera "señoras que lleven a sus hijas a esta clase de espectáculos que les corrompen el alma". Luego narró una película en la que, "un marido viejo, pelado y feo como yo, se casa con una beldad juvenil, es claro por interés". Continuó el relato del filme agregando que un galán apuesto, que había sido invitado a comer por un matrimonio, aprovechaba que el dueño de casa se dormía tras "laboriosa digestión", para besar las manos de la anfitriona sin soltar después la "presa codiciada. A los pocos días escalamiento del balcón del dormitorio. Besos a granel". La molestia del senador tenía que ver también con la reacción del público, por cuanto dijo haber presenciado "la mayor complacencia de las madres y un sonrojo de emoción en las mejillas de las niñas. Al salir, todas comentaban en coro: ‘¡Regio! ¿Has visto nada más lindo, hija?’"5.

HOLLYWOOD, CENSURA Y DIPLOMACIA

Sería un error pensar que las grandes compañías hollywoodenses trataron de imponer gustos cinematográficos sin mayor sensibilidad por las reacciones de los distintos públicos a nivel mundial (Purcell, 2009: 47-51). Tal como ha propuesto Ruth Vasey, por muchos años se menospreció la influencia de los mercados internacionales en la producción de Hollywood, la que en la práctica resultó clave (Vasey, 1997: 7). De hecho, la creación en 1922 de la Motion Picture Producers and Distributors of America (MPP-DA), que aglutinó disciplinadamente al bloque de grandes compañías bajo el liderazgo de Will Hays, respondió precisamente a la drástica censura mexicana contra películas de Hollywood (De los Reyes, 1993: Vol. II, 185-189). La MPPDA estableció un Comité de Relaciones Exteriores cuya misión fue mantener un contacto permanente con agentes ubicados en todos los mercados del mundo. Este organismo, con la ayuda del Departamento de Estado, inició una eficiente recolección de los informes de censura a nivel global, por lo que ya a mediados de la década de 1920 se sabía en los Estados Unidos que en Colombia se censuraban las escenas inmorales que exaltaban el crimen y la violencia, que en Japón detestaban los besos y que en Inglaterra no toleraban la representación de ceremonias religiosas cristianas en los filmes6. La MPPDA ya contaba a fines de 1925 con la versión original en castellano y la traducción al inglés del primer Decreto-Ley chileno de censura cinematográfica de septiembre de ese mismo año7. En definitiva, en los Estados Unidos se tenía claro y pleno conocimiento de los tipos de censura aplicados en todas partes del mundo, a lo que se agregan los detallados informes que las distintas compañías recibían luego del estreno de cada una de sus películas en Chile y el mundo (Harley, 1940).

La MPPDA se transformó en una institución mediadora entre las presiones de los distintos mercados y los procesos de producción de películas en Hollywood. La misión era que las cintas mantuvieran su apariencia seductora y no se transformaran en mercancías resistidas en el mundo; que Hollywood le perteneciera al mundo y no sólo a los Estados Unidos (Vasey, 1997: 69).



Es necesario consignar que la preocupación del gobierno de los Estados Unidos, así como la de Will Hays y la MPPDA por la censura a nivel internacional, no eliminó del todo aspectos de películas que causaban conflictos en distintos mercados mundiales. El argentino Alberto Fournier, quien escribió un artículo en la revista argentina Nosotros, que fue traducido y publicado en The Living Age, de los Estados Unidos, se quejaba en 1928 de que todos los latinoamericanos, sin distinción, eran tratados como villanos en las películas hollywoodenses, fenómeno que tenía correspondencia con otros tipos de representaciones sobre América Latina elaboradas en los Estados Unidos por esos años (Salvatore, 2006). Fournier se refería a lo que calificó como una "campaña" para desacreditar América Latina. Sacaba a relucir el ejemplo de una película hollywoodense que mostraba un mapa con el nombre de Sudamérica sin distinguir los límites entre países, ni sus nombres, con una fecha indicando el punto exacto donde ocurría la acción. La película transcurría en una isla ubicada frente a Chile llamada "Paraíso", donde "un ciudadano Yankee, débil y tímido" mostraba actos de notable valor, al derrotar, "con la ayuda de un gigante salvaje, a todo un ejército de hombres cobardes, descalzos y mugrientos"8.. Un año antes, el embajador chileno en los Estados Unidos, Miguel Cruchaga Tocornal, había denostado la producción cinematográfica de los Estados Unidos en una comida especial de la Associated Motion Picture Advertisers, donde criticó que "la imaginación en la producción de películas ha arropado a los hombres de otros países americanos con una vestidura mental y material que sólo corresponde a la de una comedia musical disparatada". Lo que molestaba al embajador eran los estereotipos creados por Hollywood que habían caricaturizado a los latinoamericanos como cantantes de serenatas y villanos. A cambio, el embajador hizo un llamado para la utilización del cine como un "vehículo artístico de la comprensión internacional" que diera cuenta de la realidad9. En la misma línea, el cónsul general de Chile en Nueva York, Luis E. Feliú, manifestó en 1930 su molestia a Will Hays por la forma en que se representaba en las películas de Hollywood a los sudamericanos. En su misiva indicó que era el momento de "abolir las tergiversaciones de las costumbres sudamericanas que satisfacen los caprichos de un público ignorante", de modo de "no transformar a un puñado de países tropicales atrasados en los representantes de toda Sudamérica". Feliú continuaba más adelante su protesta, indicando que: "además, no veo la razón de por qué el villano, el traidor, el chantajista, el que acuchilla al héroe por la espalda […] tiene que ser tan a menudo un sudamericano o alguien que habla un inglés entrecortado con acento español"10. Las palabras de Feliú son reflejo de la intensa campaña de las autoridades diplomáticas chilenas de fines de la década de 1920 por construir una "imagen país" que se proyectara internacionalmente representando a Chile como un país serio, ajeno a las características de gran parte de América Latina, ideas que fueron manifestadas con fuerza en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 en la que se buscó distinguir a Chile del resto de las naciones latinoamericanas, especialmente aquéllas de rasgos "tropicales" (Dummer, 2009). Las posturas de los diplomáticos chilenos se sumaron a las de otros representantes latinoamericanos, generando un impacto positivo que coincidió con la formulación de la Política del Buen Vecino de 1933 y los ajustes que dicha política logró implementar en materia cinematográfica, de modo de evitar herir sensibilidades en las sociedades de América Latina (Bender, 2002).

REGULACIONES NACIONALES DE CENSURA



El 26 de septiembre de 1925 Arturo Alessandri dictó el Decreto Ley Nº 558 que estableció la censura cinematográfica a nivel nacional y la creación de un Consejo de Censura (Valenzuela, 1965). Este era el encargado de velar por la calificación de las películas y estaba compuesto por 5 miembros que sesionaban en la Biblioteca Nacional. Quedó conformado por el director general de Bibliotecas, quien presidía el Consejo, dos personas designadas por el Presidente de la República y otras dos nombradas por la Ilustre Municipalidad de Santiago. En materia de censura de contenidos, el artículo 3º del Decreto-Ley consignaba escuetamente: "Prohíbese la internación y exhibición de películas cinematográficas contrarias a la moral, a las buenas costumbres y a la seguridad y tranquilidad del Estado" (citado en Jara, 1994: 170). Aunque sea paradójico, las disposiciones de censura establecidas por primera vez a nivel nacional contribuyeron a darle mayores posibilidades de expansión al cine norteamericano, al existir un carácter uniforme y menos "caprichoso" en relación a lo ocurrido en años precedentes. Al tratarse de disposiciones generales y subjetivas, que no aludían a tramas o temas determinados, se dejaba abierta la posibilidad de debatir con mayor amplitud la censura. Las disposiciones municipales anteriores como la de Santiago, eran mucho más explícitas y estrictas. Cuatro días antes de que se promulgara el Decreto-Ley de 1925, Luis Phillips informaba sobre las estipulaciones de censura que existían en Santiago que prohibían, entre otras cosas, "la exhibición de vistas referentes a escenas de traición a la patria, aun cuando ellas contengan el castigo del traidor" y las "vistas referentes a escenas de delitos si las mismas no contienen el castigo de los culpables"11. Sin embargo, el gobierno dictatorial de Carlos Ibáñez complementó el Decreto-Ley de 1925 con el reglamento número 593 de Censura Cinematográfica de 1928, que fue algo más específico que el documento anterior, destacando que "no se permitirá la exhibición de películas nacionales que importen directa o indirectamente ultraje o ridículos de la autoridad o cualquier persona, ni de otras películas que ofendan el sentimiento patrio, nacional o extranjero, la moral, las buenas costumbres o alguna religión; ni aquellas que pretendan alcanzar fines moralizadores exhibiendo escenas inmorales o que inciten a la comisión de algún delito"12. El decreto de 1928 fue utilizado por Ibáñez y Alessandri en un claro intento por evitar quiebres a la institucionalidad y que se repitieran procesos históricos como el que llevó al establecimiento de la República Socialista de 1932, proyecto de corta duración que generó la reacción de la elite tradicional y la clase media profesional (Correa et al., 2001: 110). Los militares se habían convertido por esos años en protagonistas fundamentales de la historia política al "abandonar institucionalmente los principios de no deliberación y no intervención política" (Valdivia, 1992: 11), por lo que se buscó mantener el orden democrático evitando alianzas políticas entre civiles y militares que pudiesen llevar a nuevos quiebres institucionales. Sin embargo, los casos en que se aplicó el decreto de 1928 fueron puntuales y no generaron mayor debate ni menos perjuicios significativos a la exhibición de películas hollywoodenses13. También se mantuvo el carácter uniforme de la censura en el país, lo que facilitó la adaptación y direccionamiento de películas por parte de Hollywood. Además de lo anterior, es necesario relativizar el poder de las leyes en torno a los espectáculos cinematográficos, al menos en lo que respecta a la estrictez de su aplicación. El alcalde de Santiago Alfredo Santa María, tras una fiscalización de dos meses durante el verano de 1932, hizo una denuncia por la aceptación de menores de edad a espectáculos de adultos en los cines Coliseo, Novedades, Septiembre, Nacional, Excelsior, Independencia, O’Higgins y Apolo14. A pesar de lo anterior, la situación no había mejorado un año después, sumándose a las denuncias el ministro del Interior, quien encargó a Carabineros de Chile una mayor fiscalización para evitar el ingreso de niños a películas para adultos15.



LA IGLESIA CATÓLICA , EL PAPADO Y LA CENSURA



A pesar de que a fines de la década de 1920 y en la década de 1930 hubo críticas como la de revista Hoy que manifestó su malestar por el hecho de que el Consejo de Censura aplicara "una moral de tía solterona, anticientífica y caprichosa" (citado en Mouesca y Orellana, 1998: 162), se puede señalar con propiedad que Chile fue un país que le abrió sus puertas al cine en general y a las cintas hollywoodenses en particular. El número de películas prohibidas en el período fue ínfimo y circunstancial. Además, las estadísticas de películas estrenadas, que han sido generadas a partir de la información del Boletín Cinematográfico, indica un alto grado de aceptación por las películas de Hollywood. En 1935, por ejemplo, hubo un total de 279 estrenos en cines chilenos, de los cuales 204, es decir un 73,1% fueron producidos en Hollywood. Por su parte en 1940 hubo 444 estrenos de los que 301, es decir un 67,7%, correspondieron a películas realizadas en los Estados Unidos16. Las cifras son abismantes y demuestran un claro predominio del cine norteamericano en las pantallas chilenas. Cabe señalar que las cifras corresponden sólo a estrenos y no a las proyecciones de filmes estrenados en años anteriores que fueron tan comunes en cines de barrio y de provincia, lo que aumenta el número total de títulos exhibidos en Chile por esos años.

Los altos grados de permisividad, popularidad y aceptación del cine hollywoodense explican la emergencia de grupos católicos que promovieron sus propios cánones de censura, invocando la carta encíclica sobre espectáculos cinematográficos del Papa Pío XI de 1936. Lo notable es que la encíclica de Pío XI abre con una apología a la labor de los católicos de los Estados Unidos, quienes habían puesto "freno a la maldad del arte cinematográfico". La intención del Papa era que el cinematógrafo se ajustara "a las normas de la rectitud, para que lleve a los espectadores a una vida pura y propia de un ser racional" (Hurtado, 1943: 31). El documento tiende a valorar los niveles de censura alcanzados en los Estados Unidos, por lo que felicita los esfuerzos hechos en ese país desde 1930 en adelante, los que llevaron al establecimiento de un código de censura bastante estricto en 1934. En concreto, el Papa alabó el trabajo de la denominada Liga de la Decencia porque, en medio de las críticas a la producción de filmes en los Estados Unidos, habían sido los miembros de esa organización "los primeros en estudiar cómo se podían defender las almas de los que estaban confiados a vuestro cuidado de este mal que avanzaba" (Hurtado, 1943: 32-33).

La visión optimista con respecto al cine y el llamado a seguir el modelo de la labor de la Iglesia Católica norteamericana se explican por los cambios en la industria a inicios de la década de 1930, que fueron liderados por Joseph I. Breen. Este hombre se transformó en uno de los personajes más poderosos de Hollywood entre 1934 y 1954, desarrollando primero la labor de jefe del Studio Relations Committee y luego la de director de la Production Code Administration, encargada de la autorregulación de la industria fílmica y de monitorear la "temperatura moral del cine de los Estados Unidos" (Doherty, 2007: 7). Breen, hijo de un inmigrante irlandés, era un ferviente creyente formado en colegios y universidades católicas de Filadelfa, quien había sido llevado por Will Hays a Hollywood en 1931, momento en que el debate público hizo convencer a los productores hollywoodenses de la necesidad de poner atajos a una producción que comenzaba a generar fuertes rechazos en el mercado interno norteamericano y en ciertas partes del mundo. Los católicos jugaron un rol esencial en el debate público, lo que dio pie a la organización de la mencionada Liga Nacional de la Decencia en 1933, la que denunció "la incalculable influencia maligna" del cine, llamando a una campaña de purificación del cine que amenazaba la moral. En pocas semanas, la Legión se transformó en el grupo privado pro censura más temido por Hollywood. Copias de las promesas asumidas por los Legionarios de la Decencia se distribuyeron en todas las iglesias y escuelas católicas, a la vez que en frente de los cines donde se exhibían películas consideradas por ellos como moralmente reprochables (Doherty, 2007: 57).



Tal fue el éxito del movimiento católico que pronto se sumó el gobierno federal de los Estados Unidos a las críticas, presionando por una autorregulación efectiva que no pusiera en jaque la industria fílmica ni en los Estados Unidos, ni en el mundo. El denominado "zar" de la industria fílmica, Will Hays, se reunió personalmente con Franklin Delano Roosevelt en la Casa Blanca , en diciembre de 1933, junto a representantes de Metro Goldwyn Mayer y Paramount. Un código de control y censura fue la salida, lo que originó el establecimiento de la Production Code Administration en 1934, la que, encabezada por Joseph Breen, catapultó a la industria a su edad de oro, en la medida que se logró disminuir la censura a nivel local e internacional, manteniendo el atractivo de los contenidos. Los resultados fueron óptimos en términos de comercialización y así fue reconocido en Chile por el Boletín Cinematográfico, que destacó que "es innegable que este serio reglamento ha servido para levantar la calidad de los films […] Los films de hoy día son más variados, vuelan más alto, dándose el caso, merecedor de todos los elogios, de comenzar la divulgación de Shakespeare en la pantalla"17.

Es interesante hacer notar que la reacción de grupos católicos en Chile, tras la encíclica de 1936, no generó gran rechazo hacia las películas norteamericanas sino contra ciertas películas europeas. Esto porque los cambios implementados desde 1934 eran evidentes y porque el Papa dejó plasmada su confianza en la labor que los católicos norteamericanos realizaban en materia de censura en los Estados Unidos. Fueron películas francesas las que canalizaron la furia inmediata de fervientes católicos. Esto alcanzó su punto más álgido a pocos meses de la aparición de la encíclica papal de 1936 con la exhibición de la película francesa Saphos. El Boletín Cinematográfico informó de la reprobación violenta protagonizada por jóvenes pertenecientes a la Acción Católica , quienes "protestaron porque consideraron inmoral dicha cinta". Al mismo tiempo se criticó duramente el accionar violento de los manifestantes, "reprobando resueltamente la actitud de estos jóvenes, quienes olvidando o desconociendo los favores que prestan los cines a las diversas instituciones de la Iglesia , han obrado como una verdadera masa, cometiendo una acción tan sólo aceptable en bárbaros o gente incivilizada"18. La película trataba de "una mujer de vida arcaica, agotada su juventud [quien] conoce un joven que sigue la carrera diplomática, a quien infunde una pasión avasalladora, por cuyo amor el joven llega a toda clase de claudicaciones y renunciamientos. Trata de reaccionar en diversas ocasiones -pero la pasión es más fuerte que él mismo- no lo dejan abandonarla, hasta que ella, en un rasgo superior, rompe la unión, dejándolo partir en comisión diplomática y ella vuelve con su hijo que tiene de un presidiario"19.

Además de expresiones públicas de protesta hubo organizaciones católicas como la Acción Católica que trabajaron el tema de la censura calificando las películas en sus propios términos, con anotaciones como: inconvenientes, con reparos, para mayores de 21 años, para adultos o buena para todos20. Estas eran difundidas en diversos periódicos a modo de sugerencia para el mundo católico, en la medida que no contaban con un respaldo legal.

La Acción Católica contó con la asesoría del sacerdote Alberto Hurtado Cruchaga, entre 1941 y 1944. En su libro ¿Es Chile un país católico? incluyó un capítulo final, titulado "La restauración cristiana de Chile", donde mostraba una luz de esperanza que dependía, en gran medida, del entusiasmo y compromiso de la Acción Católica : "para emprender este movimiento de restauración la Divina Providencia " (Hurtado, [1941] 2009: 101). Parte del compromiso de los jóvenes de la Acción Católica fue el de contribuir al respeto de la moral cristiana en el país a partir de la censura cinematográfica. Es por eso que Alberto Hurtado publicó en 1943 su libro Cine y moral, como un testimonio para los jóvenes católicos de Chile, quienes debían inspirarse en lo manifestado por el Papa en 1936, para evitar que el cinematógrafo corrompiera a la sociedad chilena (Hurtado, 1943). Hurtado criticaba la caricaturización de la vida cristiana y se manifestaba preocupado de las imágenes sensuales y provocativas, "estudiadas para producir un efecto libidinoso y que pretenden atraer excitando las bajas pasiones", porque afectaban "las almas puras de los niños" y daban cuenta del "desborde de sexualidad de nuestra época" que se debía en gran parte al "biógrafo que ‘erotiza el sistema nervioso’ según frase de Marañón" (Hurtado, 1943: 9-11). El libro sugería la oración y que los jóvenes cumplieran la siguiente promesa: "yo ..… en presencia de Dios Todopoderoso e invocando el auxilio de mi Madre la Virgen María , del ángel de mi Guarda y de mi Santo Patrono, me enrolo en la cruzada de la santa pureza, y en lo que respecta a la asistencia al biógrafo respetaré la censura de la Acción Católica entendiéndola en el sentido de no asistir sino a representaciones censuradas en los tres primeros grupos, o en el cuarto cuando me sea aconsejado por una persona prudente que me asegure que no es peligrosa para mi alma. ¡Jesús, mi Jefe, me ayude a cumplir esta promesa!" (Hurtado, 1943: 21).



A pesar de las acciones de jóvenes católicos, la sociedad chilena, católica o no, se había rendido a los pies de Hollywood y el margen de apoyo a la censura propuesta por la Acción Católica fue mínimo. Esto porque para muchos la censura del Consejo ya era suficiente y la de la Acción Católica resultaba excesiva. En definitiva, la labor de la Acción Católica fue más bien testimonial y no generó mayor impacto en la asistencia del público al cine. El cine en general y el hollywoodense en particular habían triunfado en Chile y el mundo hacia mediados de siglo, pese a las críticas, molestias y reacciones de distintos sectores de la sociedad en diversas coyunturas (Segrave, 1997).

CONCLUSIÓN

El cine, su comercialización, difusión y popularidad se constituyó desde temprano en un fenómeno global. La censura, aspecto fundamental del fenómeno cinematográfico, no escapó a lo anterior. Es así como la irrupción y posterior dominio del cine hollywoodense en las pantallas llevó a la sociedad chilena a articular diálogos sobre censura que la vincularon con el mundo. Debido a esto, la idea de que las formas de censura cinematográfica representan la idiosincrasia de cada nación, debe ser relativizado, contribuyendo con esto a la internacionalización de las miradas sobre la historia de Chile (Purcell y Riquelme, 2009). Como queda en evidencia en este artículo, la Liga de Damas Chilenas, parlamentarios, diplomáticos, jóvenes católicos y críticos de cine chileno interactuaron, ya sea directa o indirectamente, con autoridades consulares norteamericanas, distribuidores, altos ejecutivos de estudios hollywoodenses y el Papado de la Iglesia Católica. Estas interacciones de carácter transnacional fueron las que permitieron determinar los criterios y prácticas de censura cinematográfica en Chile.

En esta verdadera "zona de contacto" (Pratt, 1992) internacional en torno al cine y la censura se produjeron cambios y adaptaciones que nos permiten valorar la censura, en su dimensión real, como un fenómeno cargado de flexibilidad, alejado de la aparente rigidez de los textos legales y en esencia transnacional.

NOTAS

1 Chile Cinematográfico, 15 de agosto de 1915.

2 La Semana Cinematográfica , 25 de julio de 1918.

3 Mundo Teatral, enero de 1919. La postura de Acevedo Hernández evidenciaba una concepción mucho más abierta de las posibilidades del cine, las mismas que lo llevaron a dirigir pocos años más tarde Agua de vertiente, película que causó gran revuelo y escándalo en 1924 porque aparecía una mujer bañándose desnuda en un río (Mouesca y Orellana, 1998: 108).

4 Este filme se inspiró en un crimen ocurrido en la calle Lord Cochrane de Santiago que al momento de la exhibición no estaba zanjado judicialmente. Dicha cinta fue prohibida inicialmente en Santiago, mientras que los habitantes de Valparaíso no tuvieron inconvenientes para verla (Iturriaga, 2006: 72-73).

5 Boletín de las Sesiones Ordinarias, Senado de Chile, 3 de agosto de 1921, p. 849.

6 "Censorship requirements Colombia", Motion Picture Producers and Distributors of America Records, en Margaret Herrick Library, EE.UU. (en adelante MHL), Box 6, File Censorship-Foreign, s/f.

7 "Censorship requirements Chile", Motion Picture Producers and Distributors of America Records, en MHL, Box 6, File Censorship-Foreign, s/f.

8 The Living Age, octubre de 1928.

9 New York Times, 3 de abril de 1927.

10 "General Correspondence", Motion Picture Producers and Distributors of America Records, en MHL, rollo 1, 28 de marzo de 1930.

11 Boletín Municipal, Santiago, 14 de enero de 1926.

12 Diario Oficial, 10 de febrero de 1928.

13 El reglamento de 1928 estableció también distintas categorías de películas. Estaban aquellas que eran aprobadas "para adultos y menores de quince años", el tipo de películas aptas "sólo para mayores de quince años", las "aprobadas sólo para mayores de 15 años y no recomendables para señoritas" y las "aprobadas sólo para centros científicos" (Valenzuela, 1965: 15-16).

14 Boletín Cinematográfico, 31 de mayo de 1932.

15 Boletín Cinematográfico, 8 de noviembre de 1933.

16 Las cifras anteriores derivan de una recopilación de información disgregada, contenida en los volúmenes del Boletín Cinematográfico de entre 1935 y 1940. Fueron obtenidas a partir de las estadísticas elaboradas por la ayudante de investigación Camila Gatica Mizala.

17 Boletín Cinematográfico, 15 de mayo de 1936.

18 Boletín Cinematográfico, 10 de julio de 1936.

19 Boletín Cinematográfico, 19 de junio de 1936.

20 Boletín Cinematográfico, 26 de Julio de 1935.

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Recibido: 20.07.10. Aceptado: 10.11.10.

* Este trabajo fue desarrollado en el contexto del proyecto Fondecyt de Iniciación Núm. 11060303. Agradezco la recopilación de documentos de Pablo Moscoso Farías y Camila Gatica Mizala.

Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

Universidad de Concepción





Fernando Purcell
Historiador

Documentales sobre Derechos de los indígenas



Concepto

Para los órganos del sistema interamericano la protección y el respeto de los derechos de los pueblos indígenas es un asunto de especial importancia. La Comisión Interamericana en el año 1972 sostuvo que por razones históricas, principios morales y humanitarios, era un compromiso sagrado de los Estados proteger especialmente a los pueblos indígenas. En el año 1990 creó la Relatoría sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, con el objeto de brindar atención a los pueblos indígenas de América que se encuentran especialmente expuestos a violaciones de derechos humanos por su situación de vulnerabilidad y de fortalecer, impulsar y sistematizar el trabajo de la propia Comisión Interamericana en el área.

Desde la década de los ochenta la Comisión Interamericana se ha pronunciando en forma sistemática sobre los derechos de los pueblos indígenas en sus informes especiales y a través del sistema casos, en informes de admisibilidad, informes de fondo, informes de solución amistosa, el mecanismo de medidas cautelares, como también a través de demandas y solicitudes de medidas provisionales interpuestas ante la Corte Interamericana.

En este sentido, la Comisión Interamericana ha expresado la necesidad de exigir una especial protección al derecho de los pueblos indígenas sobre sus territorios, porque su goce efectivo implica, no sólo la protección de una unidad económica, sino la protección de los derechos humanos de una colectividad que basa su desarrollo económico, social y cultural en la relación con la tierra. En el Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Guatemala del año 1993, la Comisión Interamericana expresó:

Desde el punto de vista de los derechos humanos en tanto propiedad de una persona, un pequeño plantío de maíz merece el mismo respeto que una cuenta bancaria o una fábrica moderna.

Los órganos del sistema de protección de los derechos humanos han desarrollado una jurisprudencia progresiva en la que se reconoce los derechos colectivos de los pueblos indígenas.

La importancia que la Comisión otorga a los derechos de los pueblos indígenas se ha traducido en un fortalecimiento de la Relatoría sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, obteniéndose significativos logros. Como lo expresó una dirigente indígena: Al sistema interamericano de derechos humanos no sólo los abogados pueden llegar, no sólo los doctores pueden llegar, sino también los pueblos indígenas pueden llegar.





Lista de Documentales





Amazonia for Sale
Awka Liwen
The Ballad of Crowfoot
Black Chicks Talking
Bougainville – Our Island Our Fight
Broken Rainbow
The Canary Effect
Club Native
The Coconut Revolution
Coração do Brasil
Couldn't Be Fairer
Crude (2009)
Finding Dawn
Fire Talker
First Australians
First Contact (1983)
Forgotten Bird of Paradise
Give Us Our Skeletons
Hi-Ho Mistahey!
Incident at Oglala
Incident at Restigouche
Kanehsatake: 270 Years of Resistance
Kanyini (film)
La Badil
The Last Assyrians
Mayan Renaissance
Oil on Ice
Our Generation (film)
Our Spirits Don't Speak English
The People of the Kattawapiskak River
A Place Called Chiapas
Prisoners of a White God
Protected
Reclaiming Their Voice: The Native American Vote in New Mexico & Beyond
The Return of Navajo Boy
Secrets of the Tribe
Sleeping Children Awake
Standing Silent Nation
Stealing a Nation
Two Worlds Colliding
Utopia (2013)
The Walk (2001)
We Were Children
Welcome to Australia
When the Mountains Tremble
You Are on Indian Land





Películas sobre Libertad Sindical

Jack Nicholson como Jimmy Hoffa



Concepto

El principio de libertad sindical se encuentra en el centro de los valores de la OIT: Está consagrado en la Constitución de la OIT (1919), en la Declaración de Filadelfia de la OIT (1944), y en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998). Se trata también de un derecho proclamado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). El derecho de sindicación y de constitución de sindicatos y organizaciones de empleadores y de trabajadores es el requisito necesario para la solidez de la negociación colectiva y del diálogo social. Sin embargo, siguen existiendo retos en la aplicación de estos principios. En algunos países, determinadas categorías de trabajadores (como los funcionarios, la gente de mar, y los trabajadores de las zonas francas industriales) se encuentran excluidas del derecho de sindicación, se suspenden ilegalmente las organizaciones de empleadores y de trabajadores, o se produce una injerencia en sus actividades, y, en algunos casos extremos, los sindicalistas son encarcelados o asesinados. Las normas de la OIT, junto con el trabajo del Comité de Libertad Sindical y otros mecanismos de control, allanan el terreno para la resolución de esas dificultades y para la garantía del respeto de este derecho humano fundamental en todo el mundo.

(Sitio oficial de la Organización Internacional del Trabajo - http://ilo.org)





Lista de películas


Black Fury (1935)
The Grapes of Wrath (1940)
How Green Was My Valley (1941)
Salt of the Earth (1954) 
On the Waterfront (1954)
It's All Rifht Jack (1959)
Metello (1970)
F.I.S.T. (1978)
Blue Collar (1978)
Norma Rae (1979)
American Playhouse – "The Killing Floor" (1985)
Matewan (1987)
Hoffa (1992)
Bread of Roses (2000)
10,000 Black Men Named George (2002) 
Bastard Boys (2007)
Made in Dagenham (2010)





Documentales


The Inheritance (1964)
Harlan County, USA (1976)
With Babies and Banners: Story of the Women's Emergency Brigade (1979)
Final Offer (1985) The Fight in the Fields (1997)
American Standoff (2002)
Made in L.A. (2007)



Películas sobre la Libertad de Expresión






Declaración Universal de Derechos Humanos

Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 29: 2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.



Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

Artículo 19: 1. Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones. 2. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección. 3. El ejercicio del derecho previsto en el párrafo 2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás; b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

Artículo 20: 1. Toda propaganda en favor de la guerra estará prohibida por la ley. 2. Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley.








Películas sobre Totalitarismos



El totalitarismo es una forma de Estado, es decir, una forma de organizar los cuatro componentes del mismo (territorio, población, gobierno, poder y según el autor, también el jurídico o el derecho). El totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno, es una organización en cuanto a las personas que ejercen el poder, toda una forma de estado, de tipo no democrático que se caracteriza al igual que el autoritarismo en la falta de reconocimiento de la libertad y los derechos humanos. Sin embargo, se diferencia del autoritarismo en que en el totalitarismo existe una negación de la libertad y los derechos individuales, desconociendo además la dignidad de la persona humana, convirtiendo las clases sociales en masas.

El totalitarismo considera el Estado como un fin en sí mismo, y por tanto lo maximiza, y dado que el poder existe para el fin de las cosas, si consideramos al Estado un fin, estos dos componentes de la política son correlativos, como consecuencia un Estado más grande nos da un poder más grande. Así el poder del estado totalitario lo puede todo porque el fin lo abarca todo. Mussolini (que usó por primera vez el término "totalitarismo") graficó esto en el eslogan "todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado". No es el Estado para las personas, sino que las personas son para el Estado. (Wikipedia)



Lista de películas

Fahrenheit 451 (1966)

Nineteen Eighty-Four (1984)

 Equilibrium (2002)



Equilibrium (2002)



Equilibrium es una película del director Kurt Wimmer. El film se sitúa en un futuro distópico después de una Tercera Guerra Mundial, las emociones humanas han quedado proscritas gubernamentalmente como causa de la decadencia humana, éstas son controladas mediante una droga sintetica conocida como 'prozium'. Todo aquel ciudadano que se niegue a mantener su consumo continuado y elija tener emociones libres es calificado como un ofensor de sentidos y castigado con la pena de muerte.

Hay muchos paralelismos con la novela de Aldous Huxley Un mundo feliz. El estricto uso de uniformes para cada oficio y trabajo. El hecho de que la sociedad a primera vista parezca utópica, en este caso gracias al sacrificio de nuestros sentimientos. El uso de la letra «T» que parece ser la Cruz de San Antonio.

Con la novela 1984 de George Orwell se puede citar la terrible opresión del Estado, la propaganda invasiva, las grandes pantallas y la figura de un Líder central, en la película llamado Padre y en 1984 conocido como Gran Hermano (Big Brother). Otras referencias como la quema de libros remiten a la novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.


Trama

Para vigilar y detener a los ofensores sensoriales, el gobierno (un único patriarca llamado 'padre' y un consejo) ha designado una unidad conocida como el Tetragrammaton compuesta por los clérigos, guerreros entrenados desde su niñez en un arte marcial que combina las armas de fuego, el combate cuerpo a cuerpo y el kendō para vigilar y contener a la humanidad dentro de cada ser viviente en 'Libria'. Al frente de esta unidad, se encuentra el clérigo John Preston (personificado por Christian Bale) cuyo compañero comienza a comportarse extrañamente después de evitar sus dosis de prozium: ha comenzado a sentir.

Elenco

Christian Bale como el clérigo John Preston.
Sean Bean como Errol Partridge.
Emily Watson como Mary O'Brien.
Taye Diggs como Andrew Brandt.
Angus Macfadyen como Vice-Counsel DuPont.
Sean Pertwee como El Padre.
William Fichtner como Jurgen.
Emily Siewert como Lisa Preston.
Matthew Harbour como Robbie Preston.
Alexa Summer y Maria Pia Calzone as Viviana Preston.
Dominic Purcell como Seamus.

Fahrenheit 451 (1966)



Fahrenheit 451 es una película de ciencia ficción dirigida por François Truffaut, estrenada en 1966 y protagonizada por Oskar Werner, Julie Christie, y Cyril Cusack. Está basada en la novela homónima de Ray Bradbury.


Trama

La película se sitúa en una sociedad posterior al año 1990, en donde la tarea de los bomberos ya no es la de apagar incendios (las casas de ese momento no son inflamables) sino la de quemar libros, ya que, según su gobierno, leer impide ser felices porque llena de angustia; al leer, los hombres comienzan a pensar, analizan y cuestionan su vida y la realidad que los rodea. El objetivo del gobierno es impedir que los ciudadanos tengan acceso a los libros, pues vela para que los ciudadanos sean felices, que no cuestionen sus acciones y rindan en sus labores.

En este contexto se encuentra Guy Montag, un bombero que en principio no cuestiona estas leyes y está dispuesto a cumplirlas. En el correr de la película Montag conoce a una muchacha de 19 años, Clarisse McClellan, quien le cuenta que a ella y a su familia los tachan de "antisociales” porque piensan por sí mismos. Al principio, Montag la tacha de loca, pero es esa joven la que empieza a generar en él la duda sobre si verdaderamente es feliz, además de despertar su curiosidad sobre los libros que quema.

Montag comienza a leer, y esto implica no sólo ir contra las leyes que antes no ponía en tela de juicio, sino que comienza a darse cuenta de la realidad que lo rodea, de la infelicidad en la que está inmerso. Montag, a partir de aquí, comienza a volverse en contra de lo que antes creía, desafiando a la ley en diversas ocasiones, y admirando la forma de vivir de Clarisse y su familia.

Elenco

Oskar Werner - Montag
Julie Christie - Linda Montag/Clarisse
Cyril Cusack - Capitán
Anton Diffring - Fabian

Crítica

Los abogados hollywoodenses de la Universal (productora de la cinta) querían que no se quemaran los libros de Faulkner, Sartre, Proust, Genet, Salinger, Audiberti...: "Limítese a los libros que pertenezcan al dominio público", dicen por temor a eventuales procesos. Eso sería absurdo. He consultado a un abogado de Londres que afirma: "Ningún problema. Tiene usted todo el derecho de citar todos los títulos y autores que quiera". Habrá tantas citas en Farenheit 451 como en los once films de Godard juntos... Sólo hoy me he dado cuenta de que es imposible dejar caer los libros fuera de cuadro en esta película. Debo acompañar su caída hasta el suelo. Los libros son aquí personajes, y cortar su trayecto equivale a dejar fuera de cuadro la cabeza de un actor. Notaba que algunos planos de la película eran malos desde el principio y ahora comprendo que era a causa de esto.
-François Truffaut

Nineteen Eighty-Four (1984)



1984 (Nineteen Eighty-Four en su versión original) es una película de ficción distópica británica dirigida por Michael Radford y protagonizada por John Hurt, Suzanna Hamilton y Richard Burton. Basada en la novela homónima, la película fue rodada y estrenada en 1984.


Trama

Año 1984. Winston Smith (John Hurt) vive en Oceanía, en una zona regida por un gobierno totalitario liderado por el Gran Hermano. Smith, un trabajador del Ministerio de la Verdad, se encarga de revisar las noticias y modificarlas para que sean publicadas. Su vida transcurre como la de cualquier otro ciudadano, salvo por una vocación por la reflexión, lo cual no les está permitido. Todos son vigilados constantemente a la vez que reciben mensajes sobre el desarrollo de la guerra en la que se ve inmersa Oceanía, mensajes de rebeldes que se arrepienten y claman ser ejecutados, así como mensajes del Gran Hermano. Es famoso el lema: "LA GUERRA ES LA PAZ, LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD, LA IGNORANCIA ES LA FUERZA".

Un día recibe un mensaje de una chica, Julia. Se encuentran y entablan una relación amorosa, dentro de lo que les es posible. El régimen tiene prohibido ese tipo de relaciones entre miembros del Partido interior, es decir entre los ciudadanos de Oceanía. Winston durante ese período es llamado por un dirigente del Partido, el que le proporciona "secretamente" material subversivo para su lectura. Winston siente factible la existencia de la resistencia y confía en que lo único que no podrán arrebatarle, de ser arrestado, son sus sentimientos.

En un encuentro con Julia, ambos son arrestados. Winston es torturado, y tendrá que hacer frente a sus peores temores. Durante el proceso tendrá que ponerse en cuestión tanto sus ideas acerca de la realidad como sus sentimientos hacía Julia.

Elenco

John Hurt - Winston Smith
Richard Burton - O'Brien
Suzanna Hamilton - Julia
Cyril Cusack - Sr. Charrington
Gregor Fisher - Parsons


The Pentagon Papers (2003)



The Pentagon Papers es una película histórica de 2003 para la televisión. Dirigida por Rod Holcomb y escrita por Jason Horwitch. Cuenta la historia de Daniel Ellsberg y los eventos que terminaron en la publicación de los Papeles del Pentágono en 1971. Producida por Joshua D. Maurer.



Trama

The movie documents Ellsberg's life starting with his work for RAND Corporation and ending with the day on which the judge declared his espionage trial a mistrial.



Elenco

James Spader - Daniel Ellsberg
Claire Forlani - Patricia Marx
Paul Giamatti - Anthony Russo
Alan Arkin - Harry Rowen
Kenneth Welsh - John McNaughton
Maria del Mar - Carol Ellsberg
Sean McCann - John Mitchell
Jim Downing - H.R. Haldeman


V for Vendetta (2005)



V for Vendetta (V de Vendetta - V de Venganza) es una adaptación al cine de la novela gráfica V for Vendetta, escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd. La película fue dirigida por el australiano James McTeigue y producida por Joel Silver y los hermanos Wachowski, quienes además se encargaron de escribir el guion. Está protagonizada por Natalie Portman en el papel de Evey Hammond y Hugo Weaving como V.

La película toma como punto de partida la conspiración de la pólvora, ocurrida en 1605 y en la que un grupo de católicos fueron detenidos y ejecutados por intentar destruir el Parlamento del Reino Unido con el objetivo de matar al rey Jacobo I y acabar así con las persecuciones religiosas. La trama tiene lugar en un futuro ficticio y muestra a V, un combatiente por la libertad que se oculta bajo una máscara de Guy Fawkes y que persigue la destrucción de un estado fascista ubicado en Inglaterra.

Trama

La historia comienza el 4 de noviembre de una ucronía (futuro ficticio) en el que Inglaterra es gobernada por un régimen dictatorial ultraconservador y fascista llamado Fuego Nórdico, al frente del cual se encuentra el líder Adam Sutler. Evey Hammond, una mujer que trabaja para la British Television Network (BTN), la cadena gubernamental de televisión, es atacada por dos miembros de la policía secreta que la acusaban de violar el toque de queda. Sin embargo, acaba siendo salvada por un extraño individuo enmascarado que se hace llamar V y que la lleva a un tejado para presenciar la destrucción del edificio Old Bailey, organizada por él. A la mañana siguiente, el régimen informa que el incidente fue una demolición planeada con anterioridad, pero V toma la cadena BTN y desde allí envía un mensaje en el que se otorga la autoría del atentado y le pide a la población que le acompañen el 5 de noviembre del siguiente año, fecha en la que promete destruir el Parlamento del Reino Unido.

Evey ayuda a escapar a V del edificio de la BTN, poniéndose ella misma en peligro al hacerlo. De nuevo, V la salva y la lleva a su guarida subterránea, donde permanece contra su voluntad para evitar que la capture la policía; no obstante, tiempo después, Evey descubre que V está asesinando a los funcionarios de gobierno y, aterrorizada, aprovecha una oportunidad para escapar y refugiarse en casa de su amigo y superior dentro de BTN, Gordon Deitrich. Una noche, la policía irrumpe en la casa de Gordon debido a una sátira que su programa de televisión realiza para burlarse del líder del régimen, Sutler. Evey es capturada al intentar escapar y es encarcelada, en donde le rasuran la cabeza completamente. Durante las torturas a las que es sometida con el fin de revelar el paradero de V, su único consuelo es la lectura de una carta que encuentra en su celda y en la que Valerie, una mujer lesbiana, cuenta su vida antes de prisión. Finalmente, al no acceder a declarar, es liberada y descubre que en realidad su captor era V y que todo lo que le habían hecho era un engaño (a excepción de la carta de Valerie -quien realmente existió- la cual había sido encontrada por V durante su estadía en prisión). Es entonces cuando la joven se da cuenta que, al haberse enfrentado a su propia muerte, ya puede vivir sin miedo a nada y deja a V con la promesa de que regresará antes del 5 de noviembre.

Elenco

Hugo Weaving - V
Natalie Portman - Evey Hammond
Stephen Rea - Eric Finch
John Hurt - High Chancellor Adam Sutler

The Fifth Estate (2013)


El quinto poder (The Fifth Estate) es una película estadounidense de dramática que fue estrenada en Estados Unidos el 11 de octubre de 2013, acerca del sitio web de filtraciones de noticias WikiLeaks. Es dirigida por Bill Condon con un guión de Josh Singer. Es protagonizada por Benedict Cumberbatch como el fundador y editor en jefe de WikiLeaks, Julian Assange, y por Daniel Brühl como el ex portavoz del sitio web, Daniel Domscheit-Berg.

Trama

La historia comienza en el año 2010 antes de parpadear de nuevo al periodista Daniel Domscheit-Berg (Daniel Brühl) reuniéndose con Julian Assange (Benedict Cumberbatch) por primera vez en 2007. El interés de Daniel en el activismo en línea ha llevado a Assange, con quien ha correspondido por correo electrónico. Ellos comienzan a trabajar juntos en WikiLeaks, un sitio web dedicado a la divulgación de información que se oculta al público, manteniendo el anonimato de sus fuentes. La primera meta de Julian y Daniel es Julius Baer, ​​cuyas Islas Caimán ha participado en actividades ilegales. A pesar de la presentación de una demanda y la obtención de una orden judicial de Baer, el juez se disuelve la medida cautelar, a lo que Julian y Daniel recuperan el nombre de dominio. A medida que aumenta su confianza, los dos se empujan hacia adelante en la publicación de información a través de los próximos tres años, dejando al descubierto los secretos de la Cienciología y revelar la cuenta de correo electrónico de Sarah Palin y fugas de la lista de miembros del Partido Nacional Británico.

Elenco

Benedict Cumberbatch - Julian Assange
Daniel Brühl - Daniel Domscheit-Berg
Laura Linney - Sarah Shaw
Stanley Tucci - James Boswell
Anthony Mackie - Sam Coulson
David Thewlis - Nick Davies
Peter Capaldi - Alan Rusbridger
Dan Stevens - Ian Katz
Alicia Vikander - Anke
Carice van Houten - Birgitta Jónsdóttir
Moritz Bleibtreu - Marcus
Hera Hilmar - Personal de WikiLeaks
Jamie Blackley - Ziggy


Primera clase de Derecho - Primer día de clases


La primera película es The Paper Chase, sobre un estudiante de Derecho. La segunda es una comedia, Legally Blonde. En ambas vemos al protagonista en su primera clase, no preparado, a quien el profesor le hace una pregunta.


Vida de un Estudiante

 





Legalmente Rubia



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Jackson Sandra Bullock Sean Austin Sean Bean Sean Penn Selma Blair SIdney Lumet Sissy Spacek Sobrenatural Soledad Villamil Sospecha razonable Spencer Tracy Stanley Kubrick Stanley Tucci Star Chamber Stephen Rea Steven Soderbergh Steven Spielberg Susan Hayward Susan Sarandon Sydney Pollack Tate Donovan Taye Diggs Ted Danson Terrence Howard Tilda Swinton Tim Robbins Timothy Hutton Tom Cruise Tom Hanks Tom Wilkinson Tommy Lee Jones Toni Collette Tres Chiflados Truman Capote Tráfico de drogas Tyrone Power Van Johnson Vera Farmiga Vera Miles Vin Diesel Vincent D'Onofrio Ving Rhames Violación Violencia Intrafamiliar Virginia Madsen Walter Huston Walter Matthau Whoopi Goldberg William Dafoe William H. Macy William Hurt William Powell William Shatner William Wyler Woody Harrelson Zeljko Ivanek Željko Ivanek